Están
confeccionados con un material plástico de gran flexibilidad
que posee una alta resistencia. Esto permite una mayor retención
por parte del pez cuando lo toma en comparación con otros señuelos
rígidos.
Soportan
estiramientos de más del 200 % en su largo sin sufrir
deformaciones o roturas.
Son
biodegradables en un plazo menor a los plásticos
convencionales.
Al no estar
siliconados son atóxicos y no contaminantes.
Su formulación
libre de solventes y siliconas no ataca a otros plásticos.
Los colores
están especialmente formulados para diferentes situaciones de
turbidez atrayendo a las especies que se guían por el contacto
visual para alimentarse.
Su diseño
garantiza una gran acción con movimientos realistas,
produciendo vibraciones en el medio similares a las de los
animales heridos fácilmente reconocibles por los peces a través
de su línea lateral.